| Civiles y militares |
Ahora va y resulta que en este país de larga tradición de espadones golpistas el Ejército aparece como la institución mejor valorada por los ciudadanos, cautivos y desarmados. Los comentaristas radiofónicos lo comentan gozosos. ¡Mira qué bonito!. No es que ya no le temamos, que no nos de miedo, es que es cojonudo, el mejor desatascador para los grandes emboces, el tres en uno para afinar tanto chirrido nacional, la institución salvaguarda de los derechos y libertades ciudadanas.
Entiendo que esta corriente ensalzadora del Ejército resulte especialmente sorprendente para quienes vivimos el 23-F y nos los pusieron por corbata, y para quiénes hicimos el servicio militar y lo sufrimos como el pozo más negro de nuestra existencia, uno donde reinan la humillación, el despotismo, la crueldad y la sinrazón. Pero como nos han librado, momentáneamente, del furor de los controladores, como han sido Ejército de Salvación, pues es el momento de proclamar que el Ejército es cojonudo y elevarlo al número 1 de las cuarenta instituciones principales del Estado.
Lo pienso y lo digo, sin olvidar que en esta historia puede haber un muy mucho de síndrome de Estocolmo, por lo de los desalmados terroristas de guante blanco, por los piratas aéreos. Y lo que es más importante, acaso se nos olvida pensar que si el Glorioso Ejercito Español es la institución más valorada es, posiblemente, porque todas las demás hacen aguas tan profundas que no tocan fondo. La justicia por los suelos, los sindicatos centrales de enchufados y bajo sospecha, los políticos percibidos como un problema cada vez más gordo problema, pero ellos, que tanto lucen y tanto cobran por España cuando salen de misión internacional ( y no me estoy refiriendo tanto a la tropa como a la oficialidad) ahora apagan fuegos, salvan negritos y velan por la paz.¡Coño !, si no hay guerra, a qué se van a dedicar entonces en una democracia?
Cierro este a bote pronto dejando caer que ese top ten del Ejército se produce, curiosamente, en un momento en que todos los no funcionarios arremeten contra los funcionarios que viven de Papá Estado, olvidando que la mayoría de los militares lo son(funcionarios) e incluyendo tres frases tan hechas como llenas de miga, un poco desfasadas pero muy ilustrativas.
La justicia es a la justicia militar lo que la música a la música militar.
Donde acaba la lógica empieza el ejército.
Se puede militarizar a un civil, pero es imposible civilizar a un militar.
* Puedes encontrar todos los artículos y ensayos del periodista JR Garacía Bertolín en su blog: http://perracrisis.blogspot.com/
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