Los leones de la tumba vacía de Ángel Cristo se han quedado petrificados con su muerte. Sí, leones de piedra y tumba vacía... El domador que, ironías de la vida, no pudo hacerse con sus fieras interiores hasta el fin de sus días, ordenó hace años construir un panteón a su medida en el Cementerio General de Valencia. Pero quedó paralizado e inconcluso por razones económicas y seudo-románticas. Parece un cubo, coronado por una especie de carpa circense y un friso de bronce con rostro de mujer, custodiado por dos feroces felinos. Se han quedado solos, muy lejos de los restos del Medalla de Oro del Festival Internacional del Circo de 1982, en el Cementerio de la Almudena de Madrid.
El morbo (por parecerme la palabra `curiosidad´ corta dadas las circunstancias) me ha llevado a introducir en el buscador de finados de la web municipal el apellido `Cristo´. Nicho sencillo, sección decimoctava, 22 de febrero de 1991, Crisco Papadopoulos Cristophore. Se trata del trapecista griego padre de Ángel. Su madre, la contorsionista Margarita Dordi, quien hizo de auxiliar del domador en el circo, también falleció en Valencia. La ascendencia valenciana de los Cristo y la vinculación con la ciudad como sede de la empresa circense durante años apuntaba a reunir a toda la familia en su descanso eterno en el cementerio General. Pero los avatares de la vida lo han impedido. De hecho, Ángel Cristo nunca terminó de pagar esta tumba. El proyecto inicial contemplaba acoger a la primera esposa del domador (adiestradora de elefantes). Pero Bárbara Rey no consintió, una vez casada con él, que Ángel pasara a la eternidad en un abrazo congelado esculpido en un sarcófago que se encargó y nunca llegó a salir del taller. Es obra del escultor Ramón de Soto. Así, el panteón sigue vacío en la sección cuarta derecha.
Resulta curioso que la fría piedra que a nadie cobija esté incluida en la ruta de panteones de personajes y familias ilustres del cementerio General... Según algunas fuentes oficiosas, la tumba estaba a la venta pero ¿Por quién? ¿Y ahora, qué? Me pregunto si sus dos hijos sabrán de ella, como al tanto estaban de amantes, dimes y diretes que rodeaban al domador ya que el mismo día de su entierro hubo más que un puñetazo de ambos lanzado al aire y, según revistas, aterrizado en algún que otro mentón incómodo de ver...
Ahora sí que vuelve el circo de Ángel Cristo que permitirá embolsarse a, de momento ya, una sobrina más dinero en una entrevista en prime time que en una noche de espectáculo del propio empresario en vida en los últimos años de actividad profesional. Por su parte, su ex mujer dijo a los medios en presencia del ataúd que se marchaba el hombre más importante de su vida, obviando en un segundo años y años de reproches televisivos. En cambio, no contó, pero ya han empezado a difundir otros, cómo cerró a cal y canto la habitación del tanatorio para impedir que personas cercanas al ocaso de su vida se pudieran despedir, entre ellas su última pareja. ¡Pasen y vean! ¡Señoras y señores, pasen y vean! Que los famosos muertos valen más...
En otro lado del pastel, ¿Por qué no ha vuelto Ángel Cristo a Valencia para completar esta obra? ¿Olvidó este cubo de piedra como olvidó pagarlo? ¿Cuánto durará este panteón sin cadáver? ¿Quién lo mantiene? ¿Cuánto valdrá ahora? ¿Cuánto pagarían por él compañeros o empleados del domador y por descansar allí? ¿A quién? ¿Qué finalidad tiene ahora y aquí? ¿Alguien explicará su historia en esa ruta turística de tumbas casi guiada registrada el Ayuntamiento de Valencia?
Vida y muerte llenas de rarezas que deja futuros ricos express y una tumba hueca.
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Pepa, había una historia que contar y tú lo has hecho estupendamente. Enhorabuena