| Betaizar al Macho Alfa |
Queridas, en el fondo somos una contradicción andante. Queremos emoción en nuestra vida y acabamos yendo a comer los domingos a casa de los suegros, nos gustan los caraduras pero acabamos con su amigo el sosainas que nos hace caso, queremos siluetas de anuncio pero no renunciamos a esas delicias de chocolate que son bombas directas a nuestra línea de flotación y como no podía ser de otra manera, también actuamos de modo absolutamente incongruente en cuanto a nuestras relaciones.
Esta vez vamos a dejar a un lado cualquier hormona, pero porque los científicos no se han puesto a descubrirla porque si se empeñan seguro que la encuentran. En esta ocasión son los factores psicológicos y sociológicos los que nos influyen a la hora de iniciar el proceso de betaizar al macho alfa. Esto debería ser dicho con música siniestra de fondo y tono de miedo porque si resulta ser cierto es un tanto desalentador para los hombres, claro.
Según afirman diferentes psicólogos y estudiosos del mundo paralelo, las mujeres ansiamos encontrar un macho alfa dominante que nos haga el honor de donarnos sus genes para procrearnos con las mayores garantías. Se entiende que el macho alfa es aquel al que sigue el resto. Eso sí, una vez ya lo tenemos más o menos amarrado empezamos a comerle la cabeza para que no se lo crea tanto y se quede con nosotras para siempre porque, al fin y al cabo ¿quién les va a querer más que nosotras? Nuestro plan siniestro no es dominar el mundo sino convertir a todos los hombres en mediocres individuos beta.
El principal motivo por el que pretendemos que nuestro príncipe se vuelva un poco más ordinario es bastante previsible: la búsqueda de exclusividad en la relación. Para lograr esa betaización nos valemos de métodos como la manipulación, les hacemos sentir culpables, les tratamos maternalmente y por último y para evitar cualquier resquicio de autoestima alfa, les faltamos al respeto. Naturalmente todo esto provocará que nuestro ex-hombre alfa se convierta en un individuo beta y por tanto ya no nos guste tanto.
Como veis el machismo está extendido a ámbitos más elevados de nuestra sociedad y se manifiesta en algunos ámbitos de la tan aparentemente aséptica ciencia. ¿De verdad se creerán todo lo que dicen? En su defensa hay que decir, que según sus suposiciones, la mujer inteligente empieza este proceso de betaización de modo inconsciente. ¡Cuánta sandez!
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Yo no me creo mucho todo ese tipo de teorías, de todas formas me pregunto por qué utilizan clasificaciones a partir del alfabeto griego, me recuerda mucho al algebra en las matemáticas...y todo todo no son matemáticas.