Tenemos chica nueva en la oficina. La tía no está mal, la típica pijita de Cánovas o Blasco Ibáñez. Como es común a mi patología, cuando salí del trabajo no me entretuve para así llegar a casa cuantos antes y poder consultar la guía del psicópata: las redes sociales.
Solo con su nombre de pila, un poco de habilidad, buena memoria y un conocimiento alto de la ciudad y su gente, no me fue difícil rellenar mi particular ficha técnica. Ojo a mis averiguaciones.
Encontrarla fue sencillo. Sabiendo la carrera estudiada, un filtro, unos posibles amigos comunes y ¡zas! El señor Facebook me proporcionó su apellido. En este caso, un apellido curioso y que me resultaba familiar. Repetimos la operación en Tuenti, por si la incauta en cuestión tenía el perfil abierto a todo el mundo. En este caso, estaba cerrado.
Viajamos a hablar con el señor Google, quien nos proporcionó algún que otro dato de interés. Después, lo mejor: la consulta de amigos comunes en Facebook y sus amigos en general.
Bien, no me había equivocado. Pijita de la zona valenciana estimada. Mi interés descendió, ya que declino tener relaciones con chicas localizadas más allá de los Jardines de Viveros. No obstante, decidí disponer de toda la información con unos cuantos clicks más.
Ahá… colegio privado, amigos en determinados sectores de comunicación, lugar de veraneo… bien. Ricemos el rizo y busquemos si tiene Fotolog. ¡¡Bingo!! Lugares de marcha, gustos musicales previsibles… Perfecto.
El siguiente paso, un poco de trabajo de campo con mis asesores e informadores de esa parte de la ciudad. Un sencillo esfuerzo de tecleo. “Oye, ¿conoces a esta tía? Se apellida así, ¿es hermana de tal? Ahá… pija, ¿no? ¿Ah, sí? ¿Que se lió con Pascual? Pero tiene novio ¿no? Ahaum, ¿pero antes o después? Vaya, vaya…”.
Bien, doy por finalizada mi tarea. Ya sabemos a qué colegio, instituto y universidad ha ido la chica nueva en la oficina. Conocemos su trayectoria profesional, sus gustos y aficiones, la zona donde vive y las zonas de marcha que frecuenta. Sabemos también de su familia e intuimos a través de quién ha obtenido el trabajo. Incluso conocemos que es posible que no siempre sea fiel a su pareja. Todo esto en una hora, con algo de habilidad y contactos, eso sí.
Menos mal que aún hay mujeres cautas en el mundo. La otra noche salí de fiesta y tras unos minutos de conversación con una chica le pregunté si me daba su Facebook. “No, no tengo Facebook”, respondió. No sé porqué, me dio rabia no poder desplegar toda mi capacidad husmeadora y contesté: “Ah, claro, que tú eres más del facefuck… ¿no?”. En fin, sigo sin mojar. Por lo visto, mi sentido del humor no le acabó…
Bueno, siempre puedo descargarme los grupos favoritos de la chica nueva en la oficina, ponerlos en mi Ipod y “flipar juntos” mañana de lo “increíblemente comunes” que son “nuestros gustos”.
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jajaja Muy bueno el artículo, sí señor. De todos modos, las redes sociales no deja de ser algo que se ha reproducido en la vida "real" desde siempre: cotilleo, preguntar por los gustos, etc. de alguien que te interesa. Salvo que hoy día es más fácil hacerlo gracias a las nuevas tecnologías y las redes sociales. De todos modos, si uno es avispado puede cerrar su facebook o tuenti a la gente que le interesa, siendo así difícil que husmeen en tus intimidades xD. Buen trabajo, me he pasado el rato que lo leía sonriendo xD.
todos llevamos un psicopata dentro. No esperaba menos de una web con tamaño pedigri... Aunq no me ha acabado de gustar el articulo, de la misma manera que a David Copperfield no le gustan los programas de TV en los que destripan trucos de magia.
Tío, estás enfermo! aunque me recuerdas a unos cuantos colegas que conozco