Tras 117 minutos de esfuerzo al límite y cuando la presión es tal que las personas normales sólo podemos gritar o morder lo que nos pongan delante, llega el momento de entender al jugador de fútbol. Iniesta controla y pega. ¿Fácil?
Balón rápido enviado por Cesc Fábregas que bota una vez antes de llegar a su destinatario. Andrés mide. Le viene algo larga y un poco fuerte. Si pone el interior del pie lleno para asegurar, es probable que la pelota salga escupida hacia su izquierda, con lo que la rectificación de Van der Vaart que llega al cruce en funciones defensivas, impedirá el disparo. Si quiere evitar al defensa a toda costa, puede abrir más el pie, pero corre el peligro de perder el ángulo de tiro y de que Van der Vaart aborte la ventaja.
El de Fuentealbilla tiene la solución: control orientado, con un giro de tobillo sutil, modificando la velocidad del balón para poder salir en carrera. Sublime. Sólo al alcance de, diría, el 10% de jugadores del mundo. Tras 117 minutos y en una final de la World Cup, sólo cuatro o cinco podrían hacerlo así. Pero no es una frivolidad. Es que él juega así.
Pone el pie casi para que la pelota le golpee en él. Si lo envuelve demasiado, saldrá muy alto o no correrá lo suficiente: ventaja para el defensa. Si lo toca con excesiva ligereza, de refilón, se irá largo y el ángulo se cerrará por completo. El efecto es el deseado. El balón sale un poco abierto a su pierna derecha y mata dos pájaros de un tiro: lo prepara para el disparo y lo aleja del holandés que trata de recuperar la posición desesperadamente.
El balón sale alto. Los que no saben creen que ha sido un mal control, pero lo cierto es que ése toque será la clave del Mundial.
Andrés ya ha calculado hace rato que tiene tiempo. Sabe que su control hará que el balón bote a una altura algo molesta. Frunce el ceño para sus adentros, normalmente le salen mejor. “Joder, me va a quedar alto”, teme. Pero no se pone nervioso. 25 años de fútbol procesado en su cerebro le proporcionan la información privilegiada para marcar bien los pasos: “Me da tiempo de pegarle, no va a llegar al cruce…”, se dice satisfecho en el momento de cargar la pierna y al descubrir que, finalmente, su toque suave ha matado la pelota lo suficiente para que no se eleve demasiado.
A partir de ahí, sólo fundamentos básicos. ¿Cuántos goles ha metido Iniesta así en su vida? Pisar bien, calcular la distancia, equilibrar el cuerpo correctamente para que no se vaya arriba, ejecutar el movimiento natural para cruzar la pelota. En definitiva: pegarla ‘llena’. Andrés sabe que el chut es bueno en cuanto contacta. La prueba es sencilla y en la repetición se aprecia: el balón no gira, el golpeo es perfecto. La dirección, en estos casos y salvo sorpresas del Jabulani, es totalmente recta. Desde luego, no va muy esquinada, pero hasta para eso Andrew es un fiera: sólo quiere tirarla dentro, sin arriesgar. Me apuesto mis botas a que en los entrenamientos mete millones de goles así limpiando los palos.
¿Creen que Iniesta no pensó todo lo que he escrito? Si le preguntan tal vez diga que no lo hizo, por la sencilla razón de que ni siquiera es consciente de todos los cálculos que llega a realizar en una jugada como ésa. Sólo fluye.
Como Andrés preveía, la carga de Van der Vaart, aunque en esfuerzo titánico, llega tarde y la pelota se incrusta en la red. Sobre lo que ocurrió después, ya se ha escrito bastante.
Revive la jugada pinchando aquí
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Magistrals, el gol i l'article.
Buena recreación técnica de toda la secuencia. Muy didáctico
Y Van der Vaart? qué pensó Van der Vaart? Yo estoy estoy seguro de que cuando vio a Andresito controlar pensó: "coño, como no me gire a tiempo me voy a perder el golazo de este tipo". Mientras Iker pensaba: "hoy le como la boca". Y todos nosotros: "bien, Andrés, bien... otra cerveza".