| Porque el periodista lo vale |
Las expectativas de demanda laboral de un periodista apenas superan las de un filósofo. Leía días atrás en el diario El País, más en concreto en su edición de la Comunitat Valenciana, una información en la que aludía a las perspectivas de contratación de diferentes profesionales por parte de empresarios.
Desde luego, a la cabeza se hallan los expertos en programación informática, y a la cola, con cero por ciento de augurios de demanda, los licenciados en Filosofía. Sombrío panorama el suyo, pero poco mejor aparece el de los titulados en Periodismo, que no llega al dos por ciento según el mismo artículo basado en un análisis empresarial. Los oficios con mejores pronósticos se acercan, sin llegar, al 50 por ciento de intención de contratación.
¿A qué obedece esta situación? A múltiples factores, sin duda, que pasan por el cierre de medios de comunicación y el consiguiente descenso de la demanda de especialistas y, sobre todo, por la devaluación de la profesión. Las empresas, por lo menos las participantes en el estudio, no consideran necesario disponer de un experto en información. De lo contrario optarían, desde luego, por contratarlo.
Por tanto, ¿qué podemos hacer? Ante todo tratar de, cada uno en su pequeño ámbito de influencia, poner en valor nuestra tarea. Sí, la expresión huele a galicismo pero de los franceses tenemos que aprender a defender nuestras capacidades y productos y a demostrar la necesidad que tiene el consumidor de ellos.
En otras palabras, hablo de dignificar y realzar nuestra labor, de demostrar la polifacética capacidad del periodista para comunicar y orquestar la información sobre cualquier entidad, de su cualificación –por su bagaje formativo- para aportar ideas relacionadas con múltiples facetas. Me refiero a muchos pequeños matices que convierten al periodista en un profesional merecedor de un contrato en incontables ámbitos en los que puede ejercer. Y todo porque lo vale.
Por tanto, cada uno de nosotros hemos de esmerarnos al máximo por demostrar la valía e importancia de nuestra profesión y los beneficios que puede obtener de nuestros servicios cualquier entidad, organismo o empresas. Solo así podremos revertir esos nefastos pronósticos que se ciernen sobre la demanda de nuestro oficio.
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Hola, no he podido evitar leer y comentar este artículo. Cuando acabé el selectivo hace muchos años ya, se me brindaron dos opciones: Estudiar mi vocación (Bellas artes), o ponerme a estudiar algo de lo que realmente me pudiera ganar la vida. Escogí la segunda opción y estudié Económicas y no estoy en el paro gracias a Dios. Lo que quiero decir con esto no es que la gente sea idiota por elegir su vocación, me quiero meter de lleno contra el sistema de la universidad privada. Si el CEU oferta periodismo, obviamente no va a ser porque las empresas necesitan periodistas, es porque se va a hacer mucho dinero ofertando esta carrera amena (sobre todo porque es vocacional) y es muy dificil entrar en la pública. Tengo amigos buscando trabajo de lo q sea teniendo carreras e idiomas. Simplemente se olvidaron de que necesitarían un trabajo en el futuro. Mucha suerte a todos, pero no servís para mucho con esa carrera.