| Posteguillo y el resurgir de Roma |
Santiago Posteguillo, filólogo y profesor de la Universitat Jaume I, se ha consagrado como uno de los torbellinos editoriales que más han agitado la literatura española en el último cuatrienio. Y lo ha logrado con su amena, documentada y novelada trilogía sobre uno de los personajes más influyentes de la Roma clásica, Publico Cornelio Escipión, también conocido como El Africano por sus conquistas en el norte del continente dominado, en sus tiempos, por otra mítica potencia, Cartago.
Con modestia y laboriosidad Posteguillo ha logrado un hueco en el corazón, el cerebro y el tiempo –sus libros rondan las 800 páginas por ejemplar- de sus ya incondicionales lectores. ‘Africanus, el hijo del cónsul’ (2006), ´Las legiones malditas’ (2008) y ´La traición de Roma´ han revivido el interés del ciudadano de a pie más o menos formado por, quizás, el mayor y más organizado imperio que ha dominado los territorios que en la actualidad constituyen Europa. Además, por supuesto y en el caso de Roma, sumaba sus dominios en el resto del planeta conocido por aquel entonces, en África y Asia.
La habilidad para evocar la imagen de complejas batallas con sólo palabras, para introducir sutilmente el recuerdo de las costumbres romanas que hemos heredado o, simplemente, estudiado y, sobre todo, para situarse en la mente de protagonistas y antagonistas, marcan sus libros. Leyendo la obra de Posteguillo nos situamos en la mente de Aníbal Barca cuando combate contra Escipión y viceversa, o de Sofonisba cuando trata de confundir a Masinisa, o de Lelio durante sus clases de esgrima al joven Publio.
Como lector, admiro esa pericia de Posteguillo para mostrarnos, sin caer en el maniqueísmo de buenos y malos, los pensamientos y sentimientos de los personajes que desfilan por sus páginas. Desde un legionario que comete una infracción letal hasta una esclava egipcia maltratada por su dueño, un plenipotenciario cónsul romano.
Esa capacidad constituye la base de la continua reedición de sus novelas. Por ese motivo ni me sorprende ni me extraña la cosecha de premios que está recogiendo. Sí, su trayectoria resulta corta si se la compara incluso con la de otros escritores de su generación y de raigambre valenciana, como Matilde Asensi, o con otros más veteranos como Ferran Torrent, pero la brillantez de su obra rompe moldes.
Sólo ha publicado tres libros con un mismo cauce argumental, pero su trilogía ha devuelto al lector la avidez por devorar la novela histórica y la pasión por documentarse sobre la antigua y antológica Roma, la base, junto a la Grecia clásica y la dominación mora de Hispania, de nuestra esencia actual.
Por tanto, dispone de suficientes argumentos de peso para refrendar su decisión el jurado que decidió condecorarlo con la insignia 9 de Octubre de la Generalitat y el que ha determinado que sea uno de los premiados en la gala anual del grupo de comunicación multimedia Las Provincias. Tan sólo resta felicitar a Santiago Posteguillo y animarle a que siga nutriendo de trabajadas novelas históricas a sus legiones de lectores.
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