Un nuevo episodio del que ya parece eterno debate por las veces que se repite sin que nadie logre extraer una conclusión demoledora. Lo organizaron la Asociación Española de Periodística (la forman sobre todo profesores de redacción periodística de toda España) y el CEU San Pablo y reunió a cinco compañeros de profesión con importantes responsabilidades en diarios, radios y una televisión autonómica.
Julio Monreal, subdirector de Levante-EMV, recordó el mito de Edipo para expresar el ´miedo´ que existe en su empresa a que la web fagocite al periódico escrito. Que el hijo mate a su progenitor. Ellos han apostado por separar ambas redacciones y dejar crecer, de manera comedida, la edición digital. La tele vive por un lado, el diario por otro y la web sigue su propio destino como primogénito que aspira a heredar pero cuyo padre no acaba de fiarse de que termine derrochando todo aquello que tanto ha costado de crear.
Jesús Coello, subdirector de Las Provincias, presentó otro modelo, el del grupo Vocento. Desde diciembre los redactores del diario escriben para la web, es decir, que acuden a algunos actos provistos de conexión para, desde allí, enviar la información para que la página digital la vuelque. Televisión, radio y periódico alimentan de contenidos continuos la edición on-line. Y los cuatro participan en una estrategia conjunta y coordinada para apoyarse en campañas informativas como la de El Cabanyal.
O cada uno por su lado y mirándose de reojo o todos juntos con la esperanza de que ese respaldo compense la pérdida de lectores de la prensa escrita. Difícil saber cuál es la mejor opción para que el diario siga siendo rentable. Sobre todo si, como insistían los ponentes, el usuario de la web difícilmente compra el periódico. Por tanto, por cada internauta que ganas a beneficio cero pierdes un lector que gasta 1,20 euros. Y lo pierdes para siempre.
En la misma mesa intervinieron Eduard Ureña, jefe de Informativos de Onda Cero; y Sergio Peláez, director de Cope Valencia. A ellos el tema les afecta mucho menos. Simplemente consiste en que ahora el oyente dispone de la opción de escuchar la radio por el aparato clásico o por internet. Y de bajarse algunos programas para escucharlos cuando prefiera. Eso y que cada programa ha de tener su página en facebook y twitter. La clásica llamada de teléfono está siendo sustituida por la escritura en el muro.
El quinto ponente, Germà Arroyo, director de contenidos multimedia de RTVV, subrayó que el futuro es la televisión a la carta y que, por supuesto, cada programa dispone de su grupo de facebook. Eso sí, tan sólo desde hace dos meses.
Una nueva edición de este complejo debate. ¿Acabarán comiéndose las webs los periódicos escritos? ¿Serán rentables las webs por si solas de estos diarios, ya que en la actualidad están muy lejos de serlo? Yo apuesto por el no como respuesta en ambos casos. Eso sí, matizando que a medio plazo en el primero y tan sólo a corto en el segundo. A medio sin duda lo serán. Una opinión más en este vital debate.
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