Me comentaba hace unos días un colega de profesión ahora desempleado que no quería dejar de asistir a todo curso que se le presentara, a todo foro que hubiera de nuestro maltrecho oficio. Totalmente de acuerdo, pero no sólo él debe hacerlo por hallarse ahora circunstancialmente sin trabajo retribuido, sino cualquiera, tenga o no nómina.
Todo cambia, pero nuestra profesión lo hace si cabe en mayor medida porque está en el epicentro del proceso informativo. Ahora recopilar datos de lo que sea se ha convertido en una necesidad. Y la gente ya no recurre sólo, ni mucho menos, a los medios que los periodistas monopolizamos.
Se ha abierto la veda y cualquiera con un ordenador o un móvil se convierte en receptor y emisor de alguna información. Aunque sea la más errónea o anodina. Además, ya no hace falta comprar el diario para leer una noticia. Ahora te envían el link o te lo escanean y sin gastarse un céntimo se planta en la pantalla de miles de personas.
¿Y qué podemos hacer los clásicos gate-keeper? Pues adaptarnos porque tenemos que sobrevivir como sea. No nos podemos rendir. Sí, tenemos la opción de cambiar de profesión, algo en lo que todos pensamos muchas veces. Pero preferimos -mientras podamos- dedicarnos a aquello que nos gusta o nos engancha más. Y el periodismo tiene esa cualidad-defecto.
Por tanto, hemos de formarnos constantemente. De indagar y de adquirir conocimientos. De pensar que mañana nos hará falta más de lo que sabemos hoy. Por ese motivo son tan de agradecer como necesarios los cursos y seminarios que organicen las entidades del sector. La Fundación COSO ya lleva décadas haciéndolo, aunque se queden cortos dada la continua necesidad de formación que existe. Tampoco son baratos.
La Unió de Periodistes también anda en la labor. Hace escasos días ofreció uno de coaching a sus asociados. Energía positiva para afrontar un futuro sombrío. Igualmente un ejemplo de lo que puede hacer y de lo que le queda por hacer. No perdamos la inquietud ni las ganas de aprender porque toda nueva técnica o conocimiento que adquiramos nos puede resultar vital en un futuro no muy lejano. Y lo digo sin ánimo alguno de sermonear.
![]()
Canarias fue la primera en prohibir la tauromaquia, allá por 1991, tras reconocer los derechos animales, protegidos por ... |
No se puede resumir mejor todo este vodevil donde lo que menos ha movido a los políticos catalanes ... |
Estas tres décadas de democracia autonómica Valenciana dan, desde luego, para mucha literatura, mucho ha llovido desde los ... |
Me preocupa la más que probable marcha al Villarreal del hasta ahora capitán del Valencia, Carlos Marchena. No ... |