| La hemeroteca particular |
Google e internet han facilitado la conservación de textos y reducido la afición coleccionista de papel redactado de muchos periodistas, pero ni mucho menos la han eliminado. La hemeroteca o, en algunos casos, la acumulación desordenada de publicaciones y recortes de todo tipo, forman parte de la idiosincrasia de la profesión. Incluso alguno sufre un síndrome de ´Diógenes’ aguzado.
Cada uno guarda lo que puede o lo que se acuerda. Existen incunables que no pueden faltar, como el primer ejemplar de cada diario o revista que aparece en el mercado –por desgracia, cada vez son menos-. El resto ya forma parte de la elección o las predilecciones de cada cual. Conozco a compañeros de profesión que compran y encuadernan desde hace décadas todos los extras de fútbol que publican diarios y revistas con la retahíla de plantillas de equipos, incluidos –sobre todo- los nuevos fichajes.
Otros optan por apilar en un armario suplementos salmón u originales de informaciones relacionadas con ‘etarras’, homicidios varios, necrológicas o incluso con fotografías de los consellers de turno. Incluso portadas de diarios sin importarles el tema dominante. Por cierto, la falsa portada del día de la lotería, con la relación de premios, es una de las más solicitadas.
Ah! Por supuesto, la colección más preciosa para cada uno suele ser la de artículos propios. Una exhaustiva revisión nos ayuda a conocernos mejor y a darnos cuenta de que, al igual que la maquetación, también hemos cambiado.
¿Resulta útil tanta acumulación de papel o sólo sirve para llenar cajas, cajones o estanterías? Pues depende del partido que le sepa sacar cada uno. Siempre he admirado a los compañeros que logran enumerar lo que sucedió tal día como hoy o mañana hace 25, 50 o 70 años. Uno de los grandes expertos en la materia fue José Luis Tormo. Tanto en su programa en la cadena COPE como en El Mundo e incluso en otros numerosos medios donde colaboró demostró su vasto conocimiento sobre la historia de Valencia. Hasta que falleció su voz y su pluma eran un verdadero glosario de hechos valencianos. A buen seguro que su archivo constituyó uno de sus mejores legados.
Pero a lo que íbamos, a la hemeroteca propia, a todos esos papeles que almacenamos con mayor o menor orden. Además de contribuir a saciar nuestro nivel de acaparar nos aportan una base documental que, bien ordenada y administrada, nos puede inspirar unos cuantos temas y nos ayuda a darnos cuenta de que, aunque todo se transforme, hasta los cambios son cíclicos y a veces hasta previsibles.
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